Ocurre a veces que incluso las multinacionales desarrollan cerebro y conciencia, o lo más parecido a ello que puede tener un ente cuyo único objetivo es la acumulación masiva de beneficios.
Es el caso de Google, que había recibido desde el inicio de sus actividades en China encendidas críticas por plegarse a los deseos del régimen de Pekín. En el país asiático, el buscador más famoso del mundo se autocensuraba, bloqueando resultados que no eran del agrado del gobierno comunista. Esa práctica era tan ajena al principio básico y lógico de la libertad de expresión e información que Google enarbola como bandera, que nadie comprendía por qué insistían en llevar a cabo esa política. Mejor dicho, todo el mundo entendía “por qué”: por el 40% del mercado publicitario en Internet de un país con mil trescientos millones de personas, es decir, más de un sexto de la población mundial. Lo que no se entendía del todo bien era cómo se podía tener la desvergüenza de hablar de información libre a la hora de indexar contenidos con derechos de autor y luego tomar la postura contraria cuando mejor convenía a sus intereses.
Claro
que quien con regímenes no democráticos se acuesta, socializado se levanta, y
eso es lo que le ocurrió a Google esta semana. Un ataque cibernético por parte
del gobierno ha puesto en peligro las cuentas de correo de varios activistas
por los derechos humanos, y Google, esta vez sí, ha dicho basta. Como al Hombre
de Hojalata de El Mago de Oz, le ha
crecido un corazón de repente y ha decidido que, o Internet libre, o se marchan
de China. Oficialmente no ha habido respuesta, aunque sin citar al buscador se
ha señalado desde el gobierno que “Las empresas que no acaten la ley tendrán
que irse”. Sin embargo el Global Times, periódico oficial del régimen,
editorializaba ayer que “China y Google perderían si el buscador se marchase de
nuestro país”.
Como todos los matones, el gobierno chino se asusta cuando alguien se gira y le planta cara. Esperemos que a Google, además de corazón, le crezcan las meninges para hacer frente a la tiranía.
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